Tulum Beach, Riviera Maya

Hallazgo en Tulum Podría Resolver Origen del Hombre en América

En un cenote de Tulum, investigadores hallaron los restos de una joven de 12 mil 900 años de antigüedad que terminaron con el misterio de cómo fue poblado el continente americano. Foto: Cortesía Science / National Geographic.

Cd. de México (15 mayo 2014).- Los americanos tienen su origen en una sola migración proveniente de grupos siberianos que cruzaron al continente a través del estrecho de Bering.

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A esta conclusión llegan especialistas de México y Estados Unidos, luego del hallazgo del cuerpo de una joven de 12 mil 900 años en el cenote de Hoyo Negro, en Tulum, Quintana Roo.

El de Naia, como fue llamada la joven en honor a la ninfa del agua dulce en la mitología griega, es el esqueleto humano más antiguo de América.

Hasta ahora, descifrar el linaje de los primeros pobladores del continente ha sido un desafío, pero con base en la genética, se cree que los amerindios modernos descienden de los siberianos que migraron a través de Bering hace entre 26 mil y 18 mil años.

Pese al amplio apoyo para esta idea, el linaje de los primeros americanos ha sido motivo de debate debido, principalmente, a las características faciales de los esqueletos americanos más antiguos, los cuales no se parecen mucho a los amerindios modernos.

“Los amerindios modernos se parecen mucho a la gente de China, Corea y Japón” precisó James Chatters en conferencia de prensa. “Pero los esqueletos de los americanos más antiguos no”.

Historia de exploración

Alberto Nava, del Bay Area Underwater Explorers, en California, coautor del hallazgo narró que Hoyo Negro fue descubierto en 2007 por Alex Álvarez y Franco A. Tolini, quienes le avisaron sobre una caverna impresionante.

Así que decidió viajar hacia la selva y descender con sus amigos para encontrarse dentro de un sitio completamente oscuro y donde “el suelo no era visible, así como tampoco el otro lado. Con toda esa oscuridad decidimos llamarla Hoyo Negro”.

Luego de varias expediciones, se reveló que el fondo se encuentra a 52 metros de profundidad y tiene 60 metros de diámetro. En el centro había grandes cantidades de rocas apiladas y, poco a poco comenzaron a encontrar restos óseos de diversos animales y el cráneo de una mujer.

“Se trataba de un pequeño cráneo con perfectos dientes. Descansaba sobre el húmero y se podía ver los huesos del torso y las piernas. La llamamos Naia, que en griego significa ‘fluir’. En 2009 reportamos el hallazgo a los arqueólogos y trabajamos desde entonces con el objetivo conjunto de revelar sus misterios”, comentó en conferencia de prensa.

El hallazgo es uno de los más completos esqueletos pertenece a una joven mujer y es uno de los más antiguos encontrados en América, añadió la arqueóloga Pilar Luna, del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La especialista en arqueología subacuática precisó que debido a que personas ajenas al proyecto de investigación de los restos comenzaron a descender y cambiar de lugar los restos de Naia, se decidió hace poco más de un mes retirar el cuerpo del sitio y trasladarlo a las oficinas del INAH.

“Esperamos que este trabajo permita o inspire la exploración y estudio de otros cenotes y cuerpos de agua que existen por miles en la Península de Yucatán y que son reservorios invaluables de la historia del continente”, dijo Luna.

Hoyo negro

Sólo buzos experimentados son capaces de llegar hasta el fondo de la cueva pues es necesario descender una escalera de 9 metros en un respiradero cercano, para, posteriormente, nadar a lo largo de 60 metros de túnel a la orilla de la poza antes de bajar la parte final de 42 metros.

Esta característica, precisaron, hizo que en la zona cayeran animales y personas que quedaron atrapados.

Luego, hace unos 10 mil años, los glaciares cercanos se derritieron, llenando las cuevas con agua. Además del esqueleto humano casi completo y los restos de 26 mamíferos grandes, incluyendo taxones extintos como dientes de sable y gonfoterios.

El esqueleto casi intacto era de una mujer pequeña de alrededor de 15 o 16 años de edad. Con base en datación con radiocarbono de esmalte dental y análisis de depósitos minerales en sus huesos, los investigadores infirieron que sus restos tenían al menos 12 mil años de edad.

Posee la morfología craniofacial única de los primeros americanos, pero para entender más de su linaje y su vínculo potencial a los americanos nativos modernos, los investigadores extrajeron ADN de uno de sus molares.

El análisis del ADN mitocondrial que los especialistas realizaron y que reveló haplotipo común al sub-haplogrupo D1 de los amerindios modernos. Esta firma genética se presenta sólo en América, lo que sugiere que se desarrolló durante el paso por Bering, después de que las poblaciones ahí se separaron de otros asiáticos.

Adicionalmente también se revisó la megafauna encontrada en la zona, muestras de guano que se acumularon cuando la cueva estaba seca, así como análisis de la estructura de la caverna en sí.

A decir de Guillermo de Anda, explorador que participó en la primer parte del hallazgo, esto permitió datar, desde distintas perspectivas la edad de la mujer y no solamente basar el trabajo en un sólo análisis.

“Las especies animales encontradas pertenecen a animales extintos hace 12 mil o 13 mil años, igual las estructuras de excremento de murciélago encontradas, y los huesos de los demás cuerpos que han sido encontrados en el sitio. Este análisis en conjunto refuerza las conclusiones y es un acierto de Chatters”, comentó De Anda.

Fuente: NSS Oaxaca

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