Tulum Beach, Riviera Maya

Un “arca de Noé” se finca en Yucatán

Italianos construyen viviendas en Xul, Yucatán, con paredes reforzadas contra catástrofes; lugareños dicen que son para protegerse del final de los tiempos

Miércoles 25 de agosto de 2010 Yazmín Rodríguez / Corresponsal y Redacción Por Esto! | El Universal, YUCATÁN

INVULNERABLE. Las casas se hicieron con el propósito de resistir temperaturas extremosas y fenómenos naturales como lluvias y huracanes (Foto: CORTESÍA POR ESTO! )INVULNERABLE. Las casas se hicieron con el propósito de resistir temperaturas extremosas y fenómenos naturales como lluvias y huracanes (Foto: CORTESÍA POR ESTO! )

Una mujer tuvo una vez un sueño; un “ser de luz” le dijo que debía construir un nuevo lugar cerca de un pequeño poblado yucateco llamado Xul, sobre cerros, entre la selva, y en un punto cercano a Kiuic, un antiguo asentamiento maya.

Esta es la historia que cuentan los habitantes que rodean el nuevo conjunto habitacional en la selva de Xul. Ahí se construyó la nueva miniciudad de 800 hectáreas llamada Las Águilas, habitada por italianos, que tiene todo lo necesario para que una familia viva ahí de una forma autosostenible: cuenta con bodegas de alimentos, instalaciones para generar energía solar, una laguna y área de cultivo de sus propios frutos.

Vecinos de los poblados de alrededor aseguran que la construcción fue creada para soportar el fin del mundo y las catástrofes que se avecinan en 2012.

Además, las 16 viviendas de la colonia tienen paredes de 60 centímetros de ancho con materiales especiales para soportar catástrofes climáticas como temperaturas extremas, fuego e inundaciones.

El grupo de extranjeros construye su nuevo asentamiento en terrenos de un ex rancho ganadero a 7 kilómetros de esa localidad de mil 1500 habitantes, camino a Yaxachén, municipio de Oxkutzcab, sitio que los lugareños relacionan con la profecía maya del fin de los tiempos en el 2012. Xul, o Xúul, en lengua maya significa fin, final, fenecer, límite o extremo.

Según los habitantes de la zona, las casas de los italianos serían capaces de soportar radiaciones, pues fueron construidas con doble muro, que las hace ver como una fortaleza. El núcleo central, además, tiene mayores dimensiones.

La arquitecta del proyecto, Karina Pérez Valle, quien fue abordada en el momento en que ingresaba a la propiedad privada, dijo que no hay autorización para entrar ni para dar información de los terrenos o las personas que habitan ahí.

“No están pensando los italianos que se acabe el mundo, sino que van a venir muchos desastres naturales, temperaturas muy elevadas, de 45 y 50 grados centígrados, inundaciones como la que recientemente ocurrió en Nuevo León, por eso están haciendo su espacio en donde cuenten con viviendas y medios para protegerse”, mencionó Pérez Valle.

La arquitecta agregó que una psicóloga e investigadora de origen italiano es la que está a cargo del proyecto, pero que se encuentra en Veracruz para estar en “total meditación” durante un tiempo y regresa hasta septiembre.

Gobernación ignora el caso

El subsecretario de Asuntos Religiosos del Gobierno del Estado, Marco Antonio González, dijo que no se tienen datos sobre el grupo de italianos que construyen el conjunto habitacional.

“No teníamos conocimiento, pero no es la primera vez que un grupo manifiesta tener comunicación con el Creador y hacer su voluntad… pero mientras no haya algo que afecte no vemos problema”.

EL UNIVERSAL preguntó a la Secretaría de Gobernación si tiene registro del grupo o de su situación migratoria, pero hasta ayer por la noche no respondió.

Ni la embajada de Italia ni el consulado de con sede en Cancún tienen conocimiento del caso.

La gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, señaló que se averiguará qué actividades se llevan a cabo en ese lugar.

El terreno era propiedad de Mateo Granados, quien lo utilizaba como rancho hasta que fue adquirido en 3 millones de pesos; colinda con terrenos de Santa Rita, Kaxil-Kiuic, y Xconbenhaltún.

En este último poblado, distante a dos kilómetros de la mini ciudad, Alberto Beh, cuyo predio en ese poblado está a un lado, precisamente, de la cerca del conjunto habitacional, dijo que fue testigo de la construcción de las casas en Las Águilas y que notó datos particulares. “No sé qué religión practiquen, pero a algunos de los que ahí van los he visto orar hincados junto a los árboles, además de que tienen un hombre que es como su guía”, mencionó Alberto Beh.

Un día, mencionó, llegó al lugar un hombre al que mencionaban como “científico” quien ordenó a los albañiles elaborar varios dados con el mismo material con el que colocaron los gruesos techos de las casas, pues la intención era someterlos a pruebas de calor para verificar su resistencia al fuego abrasador.

El habitante afirmó que se hicieron pruebas con los dados, como de 20 ó 25 centímetros por lado, y hasta que soportaron más de una hora en el fuego se procedió con la construcción de las casas.

En Las Águilas todo es lujo —aseguró quien hizo trabajos de plomería en el conjunto— y ahora están en proceso de perforar pozos para proveer agua a las casas; construyen un jardín botánico y plantación con muestras de árboles de la región. Muchos de los habitantes del conjunto provienen de la zona norte de la península itálica, agregó.

“Creo que nos les gusta acercarse con nosotros”, dijo el comisario municipal, Santos Mario Tzek, quien asegura que los italianos rara vez salen de sus casas.

“Se ve que tienen mucho dinero porque están construyendo casas muy raras con las que se salvarán cuando se acabe el mundo, pero eso nadie lo sabe, sólo Dios sabe cuándo se va a acabar el mundo y cuando eso sea ni ellos se van a salvar”, dijo un campesino.

Como un caso similar, en Estados Unidos una compañía llamada “Vivos” planea construir cerca de las principales ciudades una red de 20 refugios capaces de soportar todo tipo de catástrofes, como guerras biológicas o nucleares, el impacto de un gran asteroide, una tormenta solar o un potente terremoto. Ahí, una plaza cuesta la 50 mil dólares.

En España, miembros del Grupo de Supervivencia de España 2012 (G.S.E. 2012) están construyendo un refugio atómico colectivo en un lugar de la Sierra de Madrid para protegerse de los augurios apocalípticos.

Se niegan a hablar

“No voy a hablar; ya mandamos los documentos a Gobernación y que no me tomen fotos, porque no les he dado permiso”, dijo uno de los italianos al medio local POR ESTO!

“No voy a decir nada”, aseguró el hombre delgado de tipo europeo antes de subirse a su camioneta Honda y partir del lugar donde se le interceptó.

3 responses

  1. JOHN LOPEZ

    Creo que deverian dejar en paz a estas personas no estan haciendo nada ilegal o que perjudique a la jente al contrario estan imviertiendo en nuestro pais y produciendo trabajos que son muy necesarios no creenn??

    September 15, 2010 at 6:19 pm

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